Viaje responsable al sur de la India

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Pocos lugares como la India suponen aún un mundo por descubrir. Esa es, precisamente, la razón de que tantos viajeros se sientan fascinados por el país. Su geografía y cultura son tan complejas que no nos la acabaríamos ni con toda una vida viajando por su territorio. Se ama por su belleza y por sus contrastes, asumiendo sus problemas casi como si fueran los defectos de un amigo.

Laia Foundation - Viaje responsable Sur de IndiaUna de esas problemáticas es la relacionada con la educación infantil. Por ello, cuando recorremos la India, en Nadiu siempre estamos atentos a las diversas cuestiones relacionadas con la alfabetización de niños y, sobre todo, de niñas.

En nuestro inicio de viaje, dejamos atrás los espectaculares templos excavados en la roca de Mahabalipuram para dirigirnos hacia el estado de Tamil Nadu. Nos espera Kanchipuram,  una de las puertas de entrada al Sur de la India.

La que fuera antigua capital del reino Pallava es una de las ciudades sagradas del Hinduismo. En la costa del mítico Golfo de Bengala, es famosa por sus preciosos saris de seda fabricados a mano y por sus templos, como el de Ekambareswara, uno de los cinco templos mayores dedicados a Shiva. Sin embargo, muy cerca de la ciudad, encontramos uno de esos lugares que suelen pasar desapercibidos en las guías de viaje; pero que, sin embargo, son grandes reveladores de la realidad del país en el que nos encontramos. Nos referimos a Vedanthangal, donde se encuentra Laia Foundation.

Laia Foundation - Viaje responsable Sur de IndiaHay historias que merecen no ser olvidadas. Una de ellas es la de Laia Mendoza, una badalonesa que hizo un viaje de seis meses por la India que acabó por cambiarle la vida. En este viaje conoció a otro catalán, Lluís Compte, en Vedanthangal. Ambos vivieron la terrible experiencia del tsunami de 2004, tras el cual decidieron ayudar a las familias damnificadas de la costa de Tamil Nadú.

Ya en Cataluña, Laia sufrió un trágico accidente de coche en el que perdió la vida. Pero su familia quiso seguir con el trabajo de cooperación que ella había comenzado en aquella zona de la India. Y así nació Laia Foundation, que actualmente trabaja en Vedanthangal, una área rural en el estado de Tamil Nadu.

Laia Foundation - Viaje responsable Sur de India“Aquí, la mayoría de la población –explica Lluis Compte, responsable de la fundación–  pertenece a las castas más desfavorecidas de la India, los dalits (o intocables). Las familias trabajan como jornaleros en actividades relacionadas con la agricultura y los niños se encuentran en riesgo de exclusión social”.

El gran problema de la educación infantil en India

La India es uno de esos países que hemos dado en etiquetar como países emergentes. Aunque la media de ingresos, y con ello el nivel de calidad de vida, ha ido aumentando en la última década, el porcentaje de alfabetización sigue en tasas bajas. Y ésta es una de las grandes desigualdades que constituyen un verdadero desafío al desarrollo del país, en el que, además, la mortalidad materna y la discriminación de género y clase social siguen siendo muy elevadas.

Antes de viajar a la India, especialmente a zonas poco turísticas, es importante informarse sobre costumbres y normas de comportamiento e indumentaria.

“Uno de los problemas importantes -explica Lluís Compte- en la India es el bajísimo nivel que ofrece la educación pública, sobre todo en zonas rurales. Este hecho fomenta que sólo las familias acomodadas puedan enviar a sus hijos a escuelas privadas de calidad, perpetuando las diferencias entre ricos y pobres, ya que una mejor educación permite tener acceso a puestos de trabajos mejor pagados”.

Laia Foundation - Viaje responsable Sur de IndiaAdemás, en este contexto, el acceso a la educación sigue siendo más limitado para las mujeres que para los hombres. Según datos del FPNU (Fondo de Población de las Naciones Unidas), la tasa de alfabetización es de un 77% en hombres y un 55% en mujeres. Las niñas suelen dejar los estudios a la temprana edad de los once años de media. Y ello está relacionado con los matrimonios, que frecuentemente se conciertan entre menores, e, incluso, en zonas rurales, entre menores y adultos. Y eso a pesar de que la edad mínima legal para para contraer matrimonio en la India esté fijada en los 18 años.

En la India, impera una sociedad de tipo patriarcal y patrilineal, lo que en la práctica significa que los linajes se transmiten por vía paterna y que, además, los matrimonios suelen convivir con los padres del marido. La consecuencia es que las mujeres abandonan su hogar. Entonces, y aunque nos suene muy duro e injusto, muchas familias se preguntan para qué invertir esfuerzos y apostar por la educación de sus hijas. Si las mujeres van a abandonar su hogar para vivir con sus suegros no contribuirán en la vejez de sus padres.

“Lograr que las niñas tengan acceso a una educación de calidad -explica Lluís Compte- consigue efectos multiplicadores en el futuro. Las futuras madres serán capaces de atender mejor a los hijos (alimentación, higiene, hábitos saludables, etc.) y tendrán mayores posibilidades de ser económicamente independientes del marido”.

Afortunadamente, el porcentaje de asistencia a la escuela en niñas de 6 a 10 años está aumentando, con lo que la tasa de igualdad entre géneros en la educación primaria se va igualando poco a poco; pero aún queda mucho camino por recorrer… Como el que nos quedará a nosotros en este viaje por el Sur de la India. Proseguiremos de buena mañana de Mahaballipuram hacia Thanjavur. En el horizonte la aventura de conocer lugares como Madurai, las plantaciones de té de Munnar y los backwaters de Allepey. Y en el recuerdo, los niños y niñas en la escuela.

Fotos cedidas por Laia Foundation.

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