Turismo sostenible en Yucatán (México)

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Riviera Maya: dos palabras y centenares de tópicos. Es el claro ejemplo de cómo el turismo de masas acaba desvirtuando un lugar, simplificándolo en una serie de folclores y rutinas que nada tienen que ver con la realidad maya. Cuando dices Riviera Maya viene a la mente la imagen de los resorts con la pulserita de “todo incluido”, las vacaciones de sol y playa, las fiestas nocturnas… Y, sin embargo, en el corazón del turismo menos sostenible, también podemos viajar de forma responsable. ¡De ti depende!

Chichen Itzá - Yucatan Mexico

La verdadera cultura maya

Nada más lejos de la cultura maya que el ruido. Sólo hay que echarle un ojo al Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas. Polémica aparte, sobre si en realidad fue una compilación realizada por Fray Francisco Ximénez de historias escuchadas en lengua k’iche’, o, solo, una estrategia de colonizadores para evangelizar a los indígenas, el Popol Vuh es la descripción de un mundo bello y mágico, en el que la palabra era algo sagrado. No se usaba en balde, evitando el ruido de todo lo que se dice de más.

Una primera parada muy especial: Chichen Itzá

Las visitas a los diferentes yacimientos arqueológicos no son solo una excusa para hacer miles de fotos para subir a Instagram. Más bien, su visita es una gran oportunidad para conocer un poco mejor a la cultura maya que se desarrolló en Mesoamérica. Una cultura que pervive.

Imagina todo lo que está por venir, cuando en los primeros días del viaje por la Península de Yucatán ya aparece entre los planes, la visita a Chichen Itzá. Desayuna bien porque lo que espera es espectacular.

Chichen Itzá es una de las ciudades mayas más increíbles de México. No en vano, está considerada desde 2007 como una de las siete maravillas del mundo moderno, algo que ha incrementado aún más el número de sus visitantes, atraídos por la magia de la antigua ciudad que se recuperó a la selva.

Chichen-Itzá-2---Yucatan---MexicoEl Templo de Kukulcán es el edificio principal del complejo arqueológico. Preside la gran explanada y en él se producen dos fenómenos espectaculares que son testimonio del desarrollo tecnológico que alcanzó esta civilización antes de desaparecer: por efecto de la acústica, las palmadas dadas enfrente de la pirámide revierten en un sonido similar al que produce el quetzal. Y durante el día equinoccial, en primavera y otoño, las sombras de las plataformas proyectan el cuerpo de la serpiente dios. Otros edificios impresionantes son el juego de la pelota, el templo de los Guerreros y el de las Mil Columnas y el Observatorio.

Un pueblo mágico

A solo una hora de la ciudad de Mérida, sale al paso el Pueblo Mágico de Izamal. El convento de San Antonio de Padua atrae en seguida todas las miradas. Su color, un amarillo colonial, se esparce por el resto de las fachadas de las casas de alrededor, formando un conjunto de un cromatismo muy pintoresco.

Izamal---Yucatan---MexicoEl convento se construyó sobre una antigua pirámide maya. Hoy podemos imaginarla acudiendo a visitar la pirámide de Kinich, que sí se conserva, en pleno centro del pueblo. Aquí el sol suele caer a plomo, así que antes de escalarla, un buen consejo es acudir a algún abarrotes cercano para comprar un jugo o agua fresca.

Pero no hay encuentro con la verdadera cultura de un lugar sin pasar por su mercado. Los mercados de México, en general, son lugares perfectos para celebrar todo un viaje gastronómico, pues hay comedores populares donde probar platillos de la región. E Izamal no iba a ser la excepción: su cochinita pibil, los papadzules, los panuchos y sus tamales con hoja de plátano son imprescindibles.

Comer en restaurantes locales, aparte de contribuir al desarrollo de la comunidad, es una sabrosa forma de conocer y respetar las diversas culturas.

Visitar comunidades maya

¿Alguna vez te has preguntado a dónde fue a parar aquella cultura que ahora nos imaginamos al visitar los yacimientos arqueológicos? Solo hay que prestar algo de atención y mirar bien. Alrededor, aquella antigua cultura se manifiesta aún en el día a día de las comunidades indígenas.

En cómo siguen hilando el henequén, en cómo cuidan de las abejas meliponas, cultivan la piña en huertos orgánicos, cocinan o extraen la resina de los árboles, o en las leyendas y mitos que todavía se cuentan de forma oral, ahí es donde están las huellas evidentes de los antepasados mayas. Visitar la comunidad de Chunhuhub, uno de los últimos pueblos importantes en la ruta hacia la antigua Bakhalal, actualmente Bacala o la de Muyil, en la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, permite acercarse a toda esta riqueza inmaterial que, si no, nos pasaría desapercibida.

Cenotes en la zona arqueológica de Cobá

Junto a las comunidades indígenas, aparecen las zonas arqueológicas más importantes, como la de Cobá. Recorrer sus antiguos caminos blancos, conocidos en lengua maya como sacbé, para descubrir Nohoch Muul, la pirámide maya más alta de la Península de Yucatán es uno de los imprescindibles de este viaje. Por supuesto, hay que subir hasta arriba del todo: las vistas de la selva, que llega al límite del horizonte, es sublime.

Piramide Nohoch Muul - Cobá - MéxicoA pocos pasos de la antigua ciudad, está Itzamná, un interesante centro de estudio y difusión de las tradiciones mayas ancestrales, donde podrás saber más sobre esta cultura y participar en un taller de chocolate artesanal con plantas, flores y miel. Adentrándonos en la selva, aparecerán los cenotes y sus aguas místicas.

Y es que, como ves, la Riviera Maya es mucho más que playas y Caribe. Es el territorio que se hizo cargo de toda una civilización. De cada cual, es la opción de si viaja por la superficie de este bello lugar mexicano o prefiere profundizar algo más. El esfuerzo valdrá la pena.

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