Viajar a Rumanía tras las huellas de Drácula

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Ir tras los pasos de Drácula supone realizar un viaje a Rumania en el que la leyenda y la literatura se entremezclan con la historia, con los pueblos medievales y los espectaculares Cárpatos.

Sighisoara - Viajar a Rumania tras Dracula

Bram Stoker publicó Drácula en 1897. Más de ciento veinte años después, los vampiros siguen siendo una de las representaciones más populares del mal. El escritor irlandés conocía todos los detalles del vampirismo; pero, lo cierto, es que Bram Stoker nunca hizo un viaje a Transilvania. Para inspirarse y saber evocar los paisajes de Rumanía se documentó en los libros. Y para dar con su terrible personaje, rastreó en la biografía real de Vlad Tepes (Vlad el empalador), príncipe de Valaquia.

Pero, ¿qué hay de real y qué de ficción en todo? ¿Podemos encontrar los lugares reales en los que transcurre la historia de Bram Stoker? Si viajar es aprender, esta ruta por los paisajes de Drácula nos convertirá en auténticos cazadores de vampiros.

Viaje a Rumanía tras Drácula

«Mi querido amigo: bienvenido a los Cárpatos. Lo estoy esperando ansiosamente. Duerma bien esta noche. Mañana a las tres saldrá la diligencia para Bucovina; ya tiene un lugar reservado. En el desfiladero de Borgo mi carruaje lo estará esperando y lo traerá a mi casa. Espero que su viaje desde Londres haya transcurrido sin tropiezos, y que disfrute de su estancia en mi bello país.

Su amigo, DRÁCULA.»

Esta es la invitación que recibe Jonathan Harker, el joven abogado que va desde Londres al encuentro con el conde Drácula, en los montes Cárpatos de Transilvania. Y hacia allí nos vamos a dirigir nosotros. La única precaución que deberemos tomar es tener cerca algún crucifijo, ristras de ajo o agua bendita, por si hiciera falta mantener a raya a Drácula.

Bucarest

Para comenzar a conocer al personaje histórico en el que se basó Bram Stoker conviene viajar a Bucarest, la capital de Rumanía. Allí nos espera una cita con Drácula en el Museo de Historia Nacional. No, en el retrato expuesto, no se observan colmillos; pero ese es el rostro de un príncipe de inusitada crueldad.

Retrato de Vlad TepesVlad Tepes, el auténtico Drácula, nació en 1431 y fue su personalidad sanguinaria el origen de la leyenda. Su padre fue ordenado como Vlad Dracul (dragón, en latín) por la Orden del Dragón, de ahí que, años más tarde, su descendiente fuera conocido como Draculea (hijo de Dracul, o también, demonio). Fue un gobernante duro y despiadado con sus enemigos, a los que, según las crónicas, le gustaba torturar, hervir, decapitar, enterrar vivos y empalar. Se calcula que en los siete años que gobernó ejecutó a unas 100.000 personas, en su mayoría, empalados. Aunque, por otro lado, en Rumanía fue declarado héroe nacional por haber expulsado a los turcos en los años en los que el Imperio Otomano se hallaba en expansión por el suroeste de Europa.

Castillo de Bran

El conocido como Castillo de Drácula no fue el castillo de Drácula. Pero al ver su imponente silueta elevarse sobre la cima de la colina, con las montañas Pietra Craiuli y Bucegi de fondo, se entiende que con el paso del tiempo, haya acabado por convertirse en el escenario perfecto para la historia que imaginó Bram Stoker. Es posible que el sanguinario príncipe hiciera parada en él en algún momento; pero, en todo caso, no fue algo más que anecdótico y hoy en día, sirve para vender souvenirs a los turistas que se acercan hasta él.

Castillo de Bran - Viajar a Rumania tras DraculaBrasov

A un paso del castillo de Bran, encontramos Brasov. Rodeada por los Cárpatos, es el gran destino turístico de Rumanía y el centro neurálgico para recorrer la región de Transilvania tras los pasos de Drácula. La segunda ciudad en importancia del país, fue víctima de la brutalidad de Vlad Tepes porque sus habitantes apoyaron a su rival por el control de Valaquia, el príncipe Dan. En nuestro paso es imprescindible ver la Iglesia Negra, una espectacular catedral gótica cuyo color se debe a un incendio que sufrió en 1689.

Brasov - Viajar a Rumania tras DraculaCastillo de Poienari

Este sí es el verdadero Castillo de Drácula. A algo más de dos horas de viaje en coche desde Bran, encontramos esta antigua atalaya del siglo XIII que fue usada por el propio Vlad Tepes. Esta fue una de sus principales líneas de defensa fronteriza contra los turcos y, también, su residencia habitual. A pesar de los cerca de 1.500 escalones, la visita vale la pena por las vistas espectaculares de montañas escarpadas y bosques impenetrables de un verde intenso. A nuestros pies, una de las carreteras más espectaculares de Europa: la carretera Transfagarasan.

Castillo de Poienari - Viajar a Rumania tras DraculaSighisoara

Desde el el mirador de la Torre del Reloj, se ve en toda su plenitud esta bella ciudadela medieval de Transilvania, Patrimonio de la Humanidad desde 1999. Sighisoara es legendaria, pues en ella nació Vlad Tepes. El cartel lo indica claro: “En esta casa, vivió entre 1431 y 1435 el gobernante Vlad Dracul”. Hoy la casa alberga un restaurante con no muy buena puntuación en Tripadvisor y un pequeño museo de dudoso gusto en la supuesta habitación de Drácula.

Sighisoara - Viajar a Rumania tras Dracula

Otros lugares relacionados con Drácula

Por toda Rumanía abundan los lugares vinculados a Drácula o Vlad Tepes. Se dice que Bram Stoker habría ubicado en la región de Bucovina, en el norte del país, el castillo de Drácula. Aunque nunca existió dicho lugar, en 1973 un empresario rumano levantó el hotel «Castel Dracula», convirtiéndose rápidamente en una atracción turística de primer orden. También se puede visitar la supuesta tumba de Vlad Tepes en el monasterio Snagov, a 45km de Bucarest.

Después de esta ruta por Transilvania y otras regiones de Rumanía, podrás creer más o menos en la verdadera existencia de Drácula. Pero antes, deberías saber que, según testigos, y ya en el lecho de muerte, Bram Stoker, comenzó a susurrar «Strigoi, strigoi…”, mientras señalaba una esquina de la habitación. Y “strigoi”, en rumano, quiere decir espíritu maligno.

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