Ventajas de viajar sin prisas

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¿Qué prisas hay? Para eso, ya está el día a día. Entonces, cuando viajamos, ¿para qué correr? En Nadiu reivindicamos viajar sin prisas porque creemos que viajar lento es la única forma de no perdernos nada.

viajar sin prisas - turismo slow

Vivimos en un mundo donde todo sucede a gran velocidad. La actualidad cambia a cada momento y la información pasa ante nuestros ojos rápidamente. Por eso siempre andamos corriendo con temor a que nos perdamos algo importante, y este miedo nos persigue incluso cuando estamos de vacaciones. Como reacción a esto, el turismo “slow” ha llegado para hacernos más agradable la vida.

Qué es viajar sin prisas

Siguiendo la filosofía iniciada en Italia en los años ochenta con el “slow food”, el concepto de “slow travel”, o lo que es lo mismo, viajar sin prisas, se centra en recuperar la autenticidad. ¿Y qué mejor que un viaje para detenernos a mirar lo que nos rodea? No hay que sentirse mal por estar ociosos. Lo decía el escritor Robert Louis Stevenson en su Apología del ocio, un pequeño ensayo en el que defendía el tiempo libre y la mirada detallada y pausada a nuestro alrededor contra el trabajo y las rutinas mecánicas.

Del «teatro de la vida», decía Robert Louis Stevenson, recordaremos con mayor gozo el tiempo vivido con intensidad, que el perdido en trabajos lucrativos que hacemos obligados. De la misma forma, al viajar sin prisas, sin la obligación de una visita, de un monumento o de una experiencia, estaremos viviendo la vida ociosa tal como la entendía el popular escritor escocés, como algo que no consiste en no hacer nada, sino todo lo contrario, en hacer mucho y enriquecedor, aunque no sea lo establecido.

Por qué viajar sin prisas

Las prisas nos vuelven rutinarios porque todo tiene que estar previsto y programado, con las prisas no hay espacio a la improvisación, a las sorpresas; y, por lo tanto, anulamos la posibilidad de emocionarnos de forma sincera ante lo visto. El objetivo de viajar sin prisas es recuperar la capacidad de sorprendernos, de sentir que lo que estamos experimentando es algo único y que nos enriquece como personas.

turismo slow - viajar sin prisasEn cierto modo, esta filosofía tiene mucha relación con la sostenibilidad. Al viajar más lentos, el impacto ecológico resulta controlable, y logramos romper con la globalización que acaba uniformando todos los lugares del planeta.

Cómo viajar sin prisas

Para viajar sin prisas tenemos que hacernos con nuestro propio mapa de los lugares, y cada cual tiene sus propios trucos y recursos; pero aquí os dejamos cinco ideas básicas:

Un poco de organización previa

Es bueno organizar antes los aspectos de logística más prácticos de nuestro viaje. También hay que documentarse sobre el lugar de destino y sus culturas. Siempre es buena idea intentar aprender algunas palabras del idioma para acercarnos así mejor a los del lugar. El «slow travel» también es aprender idiomas.

Nada de jornadas agotadoras

Al contrario de lo que pueda parecer, para viajar sin prisas, no programes todos y cada uno de tus pasos en tu agenda y deja lugar para el tiempo libre. Las 24 horas del día no son cajones que llenar con actividades. Que no te dé miedo dejar sin decidir qué hacer una parte de la jornada. Así damos oportunidad a la improvisación viajera. ¿Quién sabe? Tal vez hablando con alguien descubras un lugar interesante que no aparecía en ninguna guía de viajes.

Usa la misma habitación

Quédate lo máximo posible en el mismo alojamiento; sólo así, con una rutina viajera establecida, tendrás tiempo para relacionarte con la gente y observar los pequeños detalles del lugar que suelen pasar desapercibidos cuando viajamos rápido. Además, es buena idea buscar alojamientos pequeños y familiares, gestionados por locales, porque siempre comparten el conocimiento que tienen del lugar y donde el trato suele ser más personalizado.

Come como los locales

A la hora de comer, nada de franquicias donde los alimentos saben igual que en cualquier otro punto del mundo. Deja la comida rápida y los desayunos internacionales y atrévete con el sabor local, disfruta de la mesa, relaciónate con otros comensales. Se suele aprender más de un lugar saboreando su comida que leyendo una guía.

Olvida tu móvil en casa

Para mirar a cada rato el móvil ya tenemos nuestro día a día. En cambio, a la hora de viajar, mejor desconectar para conectar con nosotros mismos. No estés tan pendiente de las redes sociales ni, sobre todo esto, del correo del trabajo. Sin móvil, socializarás más y el tiempo que no perderás con distracciones lo podrás dedicar, por ejemplo, a leer o, simplemente, como decía R. L. Stevenson, a ser ociosos, que es todo lo contrario a no hacer nada.

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